Cuando la música es paisaje y el paisaje vivencias, crecen las raíces del alma. Es esa magia del arte la que anida en esta nueva entrega del Grupo Montenegro y la que nos lleva a volar y disfrutar en el gran árbol del espíritu.

Cada tema tiene su propio encanto y desde el folklore sentido con olor a tierra argentina, nos ayudan a transportar lo simple y hacerlo trascender.

El violín, toma alas propias, mientras que el piano, el bombo y la guitarra demuestran su personalidad y enmarcan la obra.
Las voces dan palabras a las notas y permiten que, con el canto, se trasmita la fuerza de lo vivido.

Todo entonces tiene olor a patria, la que invita al encuentro en los afectos, la que anuda las generaciones, la que pernite valorar las grandes y pequeñas cosas y la que da sentido a la vida. Aqui está el abuelo y su nieta, la juventud y la experiencia, es
el hombre y la mujer. la fibra y la cadencia. Que más se puede pedir para dibujar lo nuestro.

Gracias por permitirnos que, en este CD, podamos disfrutar en gotas la intensidad del manantial.

 

                                                                         Miguel Julio RODRIGUEZ VILLAFAÑE