"La fuerza mítica de la música y la poesía"

La tarea de comentar un disco puede limitarse a una referencia a los afectos para con los intérpretes que realizan el esfuerzo o a las emociones que las grabaciones musicales suscitan. Pero si se entiende que se trata de un objeto de arte, sin excluir los afectos y las emociones, la labor requiere reflexionar sobre la trascendencia que esta manifestación artística significa como expresión de la cultura de un pueblo. En este caso, como se trata de música folclórica, además, se debe contemplar de un modo especial el trabajo musical, apreciándolo como un sentimiento enérgico y vital, de manera que no se pierda como una fotografía más del álbum de los recuerdos.
La música y la poesía producen una energía indescriptible que se fragua en el crisol del pueblo, compuesta por los mitos, las leyendas y creencias, que despoja al hombre de las circunstancias terrenales y le transporta y ubica en el cosmos. La fuerza mística de la música y la poesía no implica ni define una zona mística en la que el hombre se abandona más allá del hombre en un país de dioses. La fuerza de la tradición y la costumbre le dan vigencia y actualidad a la expresión folclórica, porque la primera traduce la noción de la entrega, y la segunda a la morada y a las maneras y modos necesarios para vivirla, y por ello la vida se adecua a la costumbre, la que por sus virtudes merece ser entregada a las nuevas generaciones. No se trata de la reiteración inercial y haragana de los gestos domésticos, si no de los sentimientos que al entrelazarse forman la urdimbre en la que se cobijan los mitos y las leyendas que se mecen en la música y la poesía.
La distinción entre el campo y la ciudad es una división que entiende al interior rural como algo cercano y pletórico y al centro urbano como lejano y vacío, a un punto tal que este es un afuera sin nadie y aquel el lugar en el que nos encontramos todos, cuando en la realidad es al revés. Se produce un espejismo en el que lo que queda atrás, es decir afuera, se le considera "el interior", y lo que se lleva adentro, en nuestro interior, aparece como quedando afuera. Al final, la añoranza del interior y la esperanza del centro desdibujan la división en un solo espacio vital.
Después de escuchar el disco del Grupo Montenegro la sensación es la de una geografía cósmica pero actual, no para el recuerdo, a través de la cual la experiencia vital de todos los días queda afuera del calendario y en el interior de una realidad existencial virtuosa, es decir que merece ser vivida.

 

                                                                         Claudio Martín Viale

 

Comentario

Estimulados por los numerosos mensajes que recibimos a diario desde Argentina y otros países del mundo, enviados por personas que entran a nuestra la página, decidimos encarar una nueva grabación, respondiendo así a las inquietudes de aquellos que aquí y allá, andan a la búsqueda de expresiones musicales que por su naturaleza y forma de interpretación, identifican a nuestra querida República Argentina. Festejamos la reincorporación al grupo, de Pablo López, integrante desde el origen del mismo, quien a pesar de su transitar por la música clásica, siente la necesidad de ejecutar lo que le dicta su sangre, sus ancestros, su cultura subyacente.

Lamentamos profundamente que el querido amigo Domingo Paulino Viale, quien con su canto y su guitarra nos acompañó en los CD 3 y 4, nos haya dejado para siempre, pocos días antes de cumplir sus juveniles noventa y cuatro años. Cuando escuchamos su música, sigue estando con nosotros. A Carlos Alvarez Hurtado, gracias por habernos acercado la cuequita que con Carlos Vera compuso, y que da el toque cuyano, desde los pagos de Villa Dolores de nuestra Provincia.

Para Uds., para consumo interno y para la difusión de la música folclórica argentina por el mundo, dejamos aquí el CD Nº 5.

GRUPO MONTENEGRO